El ignorado pero brillante discurso de Jesús Posada

Discurso Jesús PosadaEvidentemente, el protagonista de la proclamación del rey es el propio rey. Pero la discreta intervención del presidente del Congreso de los Diputados nos sirve de ejemplo de cómo leer un discurso y de qué herramientas se vale el lector del mismo. 

Jesús Posada abrió la sesión en su papel de anfitrión, como jefe del lugar donde transcurrió el acto. Sin atril, papel en mano, hizo una declamación perfecta de su discurso. Habló fuerte, con énfasis claros en las palabras y sentencias clave, con pausas efectistas que daban entrada a la rotundidad de sus palabras. Mirando al destinatario del mensaje y, sólo de vez en cuando, al público, provocó con esta actuación dos largas ovaciones, al identificar claramente el sentimiento de los presentes hacia los reyes “salientes”, dedicándoles un breve pero eficaz y personalizado panegírico. 

 

Al presidente del Congreso le bastaron cinco minutos –incluyendo las pausas para los aplausos- para ejecutar la apertura de un acto de trascendencia histórica. Utilizó para ello unos folios de alto gramaje, que aseguraran la solidez del soporte de lectura, donde su discurso estaba escrito en

letra tamaño 40,

para que su visualización no requiriera el uso de gafas, proporcionara gran comodidad y funcionara también como guión de un texto claramente estudiado, ensayado y parcialmente memorizado. 

Por todo esto, Sr. Posada, gracias por esta breve y brillante lección de lectura de discursos.

 

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